El síndrome de la cabaña: miedo a salir de casa y cómo afrontarlo.

Durante estos meses, para la mayoría de la gente, la casa ha sido un refugio en el que nos hemos sentido a salvo. Un lugar libre de virus y además que tú controlas: tú desinfectas, tú sabes lo que puede estar infectado, tú decides, todo controlado.

Se produce, así mismo, otro fenómeno que es la deshabituación. Nos «desacostumbramos» a salir de casa. Revertir este proceso nos aporta ansiedad sin excepción, sea lo que sea, cuando lo hacemos después de haberlo evitado durante mucho tiempo se convierte en algo que nos inquieta inicialmente. Pero si además añadimos la hostilidad y lo poco controlable del entorno y el peligro del virus, o ciertos caracteres más propensos a evitar, a la ansiedad o a preocuparse, tenemos ante nosotros EL SÍNDROME DE LA CABAÑA.

El síndrome de la cabaña no es más que la ansiedad ante algo que consideras peligroso y que has dejado de hacer durante mucho tiempo, y por lo tanto te refugias en un lugar controlable para ti.

Está claro que debemos tener ciertas precauciones, pero la parálisis ante esta situación no es la opción más sana. Porque necesitamos el contacto social, porque necesitamos el contacto con la naturaleza, porque teníamos cosas que nos llenaban y hacían nuestra vida mejor como el deporte o las aficiones. Y porque al final, la vida está para vivirla.

Porque la vida desde la ventana, no es lo mismo.

No se debe menospreciar esta angustia. Es real y tuvo una razón de ser. Negar o forzar una emoción no tiene sentido y es contraproducente, aunque también lo es anclarnos a ella. Por lo tanto, lo que vas a hacer son pequeños pactos contigo mismo atendiendo a tus emociones y aceptándolas. Así teniendo paciencia vas a ir dando pasos hacia la normalización de esta situación, con el único objetivo de calmarte ante la situación a la que te enfrentas.

Esto es lo que puedes hacer:

  1. Vas a hacer un listado de las cosas que quieres o debes hacer y que te angustian.
  2. Ordénalo de menos a más.
  3. Cada día vas a exponerte a algo que te provoca ansiedad. ¿Cómo? Pues empezando por el primer elemento de la lista y haciéndolo hasta que estés en calma haciéndolo. A tu ritmo y sin pasar al siguiente elemento hasta que te sientas cómodo en el anterior. Para conseguir relajarte en esa situación, nosotros recomendamos practicar el mindfulness o la atención plena a algo simple (como las respiraciones) de lo que está sucediendo en ese preciso momento.

Si no consigues ir normalizando la situación, te podemos ayudar inicialmente online y progresivamente en nuestro centro.

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