Yo no soy mis pensamientos

En muchas ocasiones identificamos quienes somos con nuestros pensamientos o nuestra voz interior. Están tan interiorizados en nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos que, en muchas ocasiones, es fácil confundirnos e identificar quienes somos con lo que pensamos.

Pensamientos emociones tristeza

No hay que olvidar que los pensamientos se relacionan de manera directa con las emociones y con el comportamiento. Por ejemplo, si pienso que un amigo está enfadado conmigo y que por esa razón no me ha llamado durante los últimos días, puede que sienta tristeza, culpa o ansiedad, y que, al creer que está enfadado, me sea más difícil ponerme en contacto con él, con lo que el malestar resultante va a acompañarme durante más tiempo.

En cambio si ,ante la misma situación, pienso que mi amigo esta última semana ha estado muy ocupado y que no habrá encontrado el momento oportuno para llamarme, es muy probable que no aparezcan las emociones que hemos comentado antes y no encontraré ninguna razón para que sea yo la que le llame para preguntarle cómo está. Así, afronto la situación y el posible malestar, si ha aparecido, es probable que desaparezca con rapidez.

¿Pero en verdad, qué es un pensamiento?

No es nada más que el resultado de la actividad de nuestro cerebro. Así como otras glándulas de nuestro cuerpo generan otras sustancias, por ejemplo, el estómago genera los jugos gástricos, una de las funciones de nuestro cerebro es generar pensamientos.

¿Entonces qué podemos hacer para relacionarnos de forma sana con nuestros pensamientos? La respuesta es bastante sencilla. Hay que tener en cuenta que nuestra mente (cerebro) puede generar pensamientos a para «protegernos» o en » modo supervivencia». Estos pensamientos serán consecuencia del sistema de creencias que cada uno se creado respecto de la realidad, para que ésta tenga un sentido lógico para cada uno de nosotros. Sin embargo, eso no quiere decir que el mensaje que nuestro cerebro quiere mandarnos sea cierto o no. Simplemente es una información más que nos llega sobre el mundo que nos rodea. Por tanto, es importante que observemos dicha información, ¡pero no tratarlo como una verdad absoluta!

Cuestionar nuestros pensamientos nos libera

Así, cuando identifiquemos un pensamiento que se repite con cierta frecuencia y que nos provoca alguna reacción emocional, la mejor manera de relacionarnos con él es tratar de cuestionarlo. Preguntarnos sobre la veracidad del pensamiento o la utilidad del mismo nos ayudará a identificar nuestros errores cognitivos y así poder llegar a una idea más veraz o útil.

Cuestionar nuestros pensamientos, además, va a permitir que poco a poco nos desapeguemos de ellos. Que nos distanciemos de la historia que nos hemos contado a nosotros mismos sobre lo que debería suceder o de cómo será nuestro futuro. De este modo, cuestionarlos nos ayudará a que nos fijemos más en cómo es la realidad en verdad y a dejar de sufrir de forma innecesaria.

El objetivo nunca será controlar nuestros pensamientos, ya que eso es imposible. No podemos decidir que información nos va a mandar nuestra mente, pero si observarla, cuestionarla y decidir qué hacemos con ella.

Entonces, ¿cómo podemos cuestionar nuestros pensamientos?

  1. IDENTIFICA TUS PENSAMIENTOS

Puede ser útil que dediques un tiempo a tomar consciencia de tus pensamientos. Tómate un tiempo para identificar cuáles son aquellos pensamientos que más se repiten y que te provocan malestar. Si puedes, siempre es mejor que los anotes.

2. CUESTIONA TU PENSAMIENTO

Ahora intenta contestar a estas preguntas. ¿Qué pruebas tengo de que el pensamiento sea real? ¿Estoy exagerando? ¿Solo me fijo en la parte negativa? ¿Qué le diría a alguien que quiero si estuviera en mi situación? ¿Pensar de este modo, me ayuda a solucionar algún problema o a sentirme mejor?

3. CAMBIA TU PENSAMIENTO POR OTRO MÁS REALISTA O ÚTIL

Revisa tu respuestas y trata de generar otro pensamiento que se ajuste más a la situación real, que estás viviendo y que no haya pasado por el prisma de tu sistema de creencias. Eso te ayudará a encontrar la mejor manera de afrontar la situación que te provoca el malestar.


Recuerda que si no consigues relacionarte con tus pensamientos de manera adecuada, te podemos ayudar en nuestro centro o de forma online.

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